¿QUÉ PASARÍA SI RECORDARAS CADA MAÑANA QUE PODRÍAS MORIR ESE MISMO DÍA?
Creo que viviría con mucha más presencia. No guardaría tanto para después los “te quiero “, “te extraño” o no esperaría ese mensaje de disculpa después de una discusión, lo haría yo. Sin esperar el momento perfecto, escucharía con más atención a quienes me rodean. Acompañaría a otros con más paciencia y menos juicio. Recordar la muerte no me quitaría vida, creo que me la daría, sería un recordatorio consciente de amar más, agradecer más y dejar que cada día se viva sin tanto control.