Si cada mañana al despertar recordara qué ese día podría morir, estaría más tiempo con mis seres queridos, jugaría nuevamente con mis mascotas, les diría a cada uno de mis amados que deben ser felices, disfrutar cada momento de la vida, que no deben bajar los brazos y que ante cada adversidad evaluar qué aprendizaje les deja y enfrentarla aunque sientan que no les queda fuerzas.Me sentaría en mi jardín a observar una vez más los pájaros y demás seres vivos que visitan ese lugar cada día, sentiría en perfume de las flores y de las hierbas. Llamaría a mis amigas… no me alcanzaría ese día.